sábado, 14 de enero de 2017

ADIOS A LOS VIEJOS













                   Desde hace tiempo había querido escribir esta historia, que me fue narrada por un  estimado profesor y amigo, quién fuera testigo presencial de los hechos.

               Dejaré de lado,  los nombres reales de los protagonistas del suceso ,  agradeciendo en el anonimato, a la persona  que me compartió tan aleccionador relato,  que ahora quiero compartir con ustedes 

               Sucedió en la tierra de quién fue Presidente del Consejo de Guerra instalado en los tiempos del Presidente Juárez;  para enjuiciar a Maximilano de Habsburgo, acusado de traición a la patria durante la llamada de la Guerra de Reforma.

              Habiendo  ocurrido  la muerte de uno de los personajes más longevos del pueblo que se encuentra a pocos kilómetros de Tantoyuca, y acudiendo en solidaridad moral hacia uno de los hijos del fallecido, quien me narró la historia en un conocido y hoy desaparecido restaurant-bar me comentó lo siguiente:

             _ Te voy a contar, Renahud, algo que me sucedió anoche... y que me puso a pensar_ dijo meditabundo,  acariciando su pronunciado mentón. 

              _ Fíjate que fui  al funeral del papá de un amigo, y pues , ¡ya sabes!_ continuó.
                                                                                                                          _ Nos juntamos en los corrillos propios de los velorios_ , cada quien en su círculo afirmó.

               _ La chamacada en su onda, por allá; y los entrados en canas aparte_ comentó quién andaba  acercándose a los sesenta años , hace como dos décadas: tiempo en que me fue narrardo el suceso.

             _ Entre nosotros , estaba el hijo del difunto, más o menos de mi edad _, expresó . 
                                                                                                                            Luego prosiguió _ Y en uno de los momentos de silencio que a veces se dan en toda conversación , el hijo del finado , suspirando dijo:

                 _ "En este pueblo, con la muerte de mi papá, se acabaron los viejos"_ Sentenció  

                   _ Todos quedamos callados, mientras los congregados asentíamos con la cabeza... menos uno _, dijo el narrador, mientras apuraba una cerveza.

                    _ Él era más o menos de la misma edad de nosotros , no había hablado para nada, y  estaba medio apartado._ prosiguió

            _ Cuando escucho la aseveración sobre los "viejos", se dirigió, con su voz pausada y acento ranchero hacia el hijo del finado y le dijo_ me explicó mi amigo, al tiempo que daba un sorbo al vaso medio vacío.

                   
                      

             "_ Estas mal... no te haz fijado bien,_ dijo el señor levantado un poco la voz,  y entre sabio y reflexivo agregó: 

                 _ " En este pueblo, no se han acabado los viejos, lo que pasa es que ahora , los viejos semos nosotros._  aclaró sereno: 

             Fijate en aquellos chamacos que están allá, llenos de vida!_ puntualizó en referencia a un grupo de jóvencitos que alegremente jugaban a las cartas. 
                                                                                                                             Después siguió diciendo: ¡ Mirate y miranos llenos de canas ! 
                                                                                                                                      Haciendo una pausa y con voz apagada y temblorosa remató:_  Ya semos viejos, nomás que no quieres darte cuenta, o a poco... ¿no te has visto bién al espejo ?                                                                                                                                                                  _ Se hizo un silencio sepulcral _ Me contó el profesor

                           _  Me acordé  de mis canas._ comentó seguidamente con cierta preocupación 

                             _  ¿ Qué pasó después?_ pregunté inquisitivo.

                               Me levanté y les dije: _ Señores,   ya es noche , me voy,  porque tengo que irme hasta Tantoyuca. y me vine a la Chingada_ comentó con el enésimo trago de cerveza.

                                    _ ¿Huyó Profesor?_le  cuestioné

                                     _ ¡Si,  corrí,  me cayo el veinte ! comentó balbuceando, mientras  se pasaba la mano  derecha entre su pelo entrecano                                                                                                                                   _ ¡Sirve las otras Pedro_  Le requirió al barman..                                                                                                                                       Pasado un tiempo, me levanté para ir al sanitario,  y al entrar me encontré con un espejo en el que se reflejaban, en aquellos años, mis primeras canas. ¡ Me había caído el veinte!

                                         Regresé meditabundo a la mesa donde conversábamos y, habiéndome sentado exclamé titubeante ¡  Las otras Pedro!


                                               Hasta la próxima




               

                                         



                                        

                                         

               
                

viernes, 6 de enero de 2017

A Gerardo Medellín Arrieta










                 Cuando Gerardo decidió jubilarse me dijo: "  Rena ,quiero regalarle, antes de irme, unas lecturas a los niños de la Zona ". Cumplió su palabras al llegar días después con veinte discos que contenían una hermosa colección de mil textos dedicadas a niños y niñas de todas las edades. Tenía una reflexiva presentación centrada en la memorable frase  " Si he visto más lejos es porque estoy sentado sobre los hombros de gigantes ", escrita en una carta de Isaac Newton en febrero de 1676 , en la que significaba  que la sabiduría está basada en el conocimientos que dieron los hombres y mujeres de otro tiempo.

           Los discos estaban destinados a cada una de las 19 escuelas que conforman la Zona 085 de Educación Primaria Federalizada... pero tenían un detalle, ¡ la presentación  no la signaba él!, me daba la autoria , como titular de Zona. Le hice el comentario, insistiendole en que lo debía de firmar, puesto era su obra. Fue terminante ¡ No !. Entregamos el material en una Reunión de Consejo Técnico Consultivo y ahí en contra de su voluntad le dí el crédito que merecía.

          Lalo era  un hombre corpulento, de barba cerrada que casi nunca dejaba crecer, Tenía el andar tranquilo , tal como era regularmente su mirada. Gustaba de la ropa casual, sencilla, así como él . También se acomodaba en playeras del deporte que mucho lo emocionaba y apasionada: El futbol. Tenía además unas manos enormes como de oso, pero que al saludarlo sentías la ternura de un niño dormido.

           Conversé  con Gerardo en muchas ocasiones, de los temas más variados y diversos: sus apremios de la infancia, los tiempos de la adolescencia en la  Secundaria Federal "Francisco Diaz Covarrubias" con sus amigos y maestros a quienes siempre reconoció; la vida en Tlaxcala y sus costumbres; el noviazgo y su matrimonio ; el trabajo como forma de sobre vivencia; el ingreso a la Secretaria  de Educación como personal administrativo y su andanzas en Tuxpan; la oportunidad del trabajo docente y por consecuencia la necesidad de la superación profesional.

           Platicamos de su fallida incursión en la política por la falta de compatibilidad con la gente del poder, Él buscaba cambiar el mundo, Ellos... acabárselo. Lalo en el fondo fue un hombre que creía en  un mundo mucho más justo, en una sociedad más democrática y libre de violencia.

            A Lalo le gustaba leer, siendo su  lectura preferida  la Biblia, dominaba diversos temas, los cuales planteaba con argumento y solidez... sabía escuchar, era dueño de la paciencia y del silencio que se necesita para poder hacerlo: y otra cosa ... escribía, me confió que estaba recopilando una serie de escritos con la intención de alguna vez publicarlos; pero además de leer, saber escuchar y escribir, sabía hablar, y cuando lo hacía de forma queda, pausada, discreta, casi callada. buscaba siempre la mejor palabra y la frase apropiada para dar lo mejor su mejor juicio a quienes tuvimos la oportunidad de escucharlo de cerca.

              Gerardo fue sin duda hombre de familia, sus hijos eran el centro donde giraban sus atenciones y preocupaciones. Les destilaba amor y la estabilidad laboral de cada uno de ellos era su prioridad, sus éxitos y sus aprietos los vivía con intensidad. Esposo responsable, hijo devoto, hermano entrañable, abuelo intenso y suegro generoso.

              A  Lalito le agradezco el trabajo y esfuerzo que tuvo para la Zona 085 que sin duda amó; los momentos que pasamos juntos en los que fui digno de su confianza; los instantes de alegría, apremio , incertidumbre y lealtad que nos dio a todo el personal que laboramos la oficina de Supervisión Escolar... pero sobre todo le doy gracias por el hecho de  subirme en sus hombros de gigante y haberme permitido , a través de sus conversaciones, poder mirar más lejos.

               En una ocasión me confió,  " Soy, a veces muy impulsivo, no me puedo controlar, es algo que me ciega y no me deja ver ". Pudo ser , pero tuvo la gran virtud de reconocer sus fallas, y más aún,  supo vivir sin rencores al saber humildemente pedir ... Perdón.

               Era un ritual de la Supervisión Escolar 085 , recordar la pérdida del compañero(a) activo o jubilado(a) en la primera Reunión Escolar inmediata a su fallecimiento. Hoy no pudo ser ahí. pero Don Quijote y su fiel escudero lo hace a través de este Blog. Dándole a su familia el afecto y aprecio, a su Sra. madre Doña Rufina Arrieta; a su esposa Lety, hijos: Berenice, Diana Leticia, Raúl Gerardo y Eduardo; hermanos: Rosalba, Raquel y Xavier; para Yesenia, que más que nuera , la vió y protegió como hija y a Toda su familia que tanto valoró. 

                Gerardo Medellín Arrieta partíó el  23 de diciembre de año pasado, Hoy en la primera entrega del año 2017 "Don Quijote" lo recuerda con cariño, Tal, y como estoy seguro le hubiera gustado... Escribiendo... Me lo imagino viéndome con sus francos y serenos ojos diciéndome quedamente... Gracias.

               
                                               Renahud